El Massachusetts Institute of Technology (MIT), el Grupo Banco Mundial, la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y The University of Texas at Austin han presentado hoy en Madrid el World Infrastructure Forum (WIF), una nueva plataforma internacional de alto nivel concebida para discutir acerca de la profunda transformación que están experimentando las infraestructuras ante el avance de la inteligencia artificial, la transición energética, la digitalización, el cambio climático y un escenario geopolítico cada vez más complejo.
Durante la presentación hoy en rueda de prensa, Carmen Marín, directora ejecutiva del WIF; Ali Jadbabaie, director del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental del MIT y José Miguel Atienza, director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM, ambos cofundadores del Foro; y Stéphane Straub, economista jefe de Infraestructuras del Grupo Banco Mundial, han coincidido en que las infraestructuras han dejado de poder entenderse como activos aislados y deben abordarse como sistemas interconectados de los que dependen la competitividad económica, la seguridad, la resiliencia y el bienestar de las sociedades.
Las infraestructuras, ante un cambio de paradigma
Como se ha manifestado en la proyección del video manifiesto de introducción al Foro ( Introducing the World Infrastructure Forum | Reimagining the Future of Infrastructure https://www.youtube.com/watch?v=-H2PYjDGylM ), el punto de partida del World Infrastructure Forum es que las grandes transformaciones de nuestro tiempo están convergiendo sobre las infraestructuras.
Para los impulsores de esta iniciativa, la inteligencia artificial está generando nuevas necesidades de electricidad, centros de datos y conectividad; la transición energética exige transformar las redes y aumentar la capacidad de generación y almacenamiento; el cambio climático obliga a diseñar sistemas más resilientes; la urbanización incrementa la demanda de movilidad, agua, energía y servicios urbanos; y las nuevas tensiones geopolíticas han convertido determinadas infraestructuras en activos estratégicos.
“Las infraestructuras han dejado de ser simplemente un conjunto de obras destinadas a conectar territorios o facilitar el crecimiento económico. Se han convertido en el sistema operativo de nuestras sociedades”, ha señalado José Miguel Atienza durante la presentación.
En este nuevo contexto, los organizadores consideran que ya no es suficiente abordar por separado las infraestructuras energéticas, digitales, de transporte, agua o movilidad. Su creciente interdependencia hace necesario adoptar una visión sistémica y conectar disciplinas y comunidades que tradicionalmente han trabajado de manera separada.
“No queremos crear simplemente otra conferencia internacional. El WIF aspira a convertirse en una plataforma internacional permanente de pensamiento estratégico, cooperación y generación de conocimiento aplicada a las infraestructuras del siglo XXI”, ha explicado Carmen Marín.
El World Infrastructure Forum es una iniciativa sin ánimo de lucro, codirigida por el MIT, el Grupo Banco Mundial, la UPM y UT Austin, que reúne a responsables de la toma de decisiones de los ámbitos académico, empresarial, financiero, tecnológico y público. Su objetivo es conectar conocimiento, inversión, innovación, políticas públicas y experiencia empresarial para contribuir a mejorar las decisiones sobre las infraestructuras del futuro.
El reto de las infraestructuras es también un reto de desarrollo
Para el economista jefe de Infraestructuras del Grupo Banco Mundial, la transformación de las infraestructuras no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de las economías más desarrolladas. Una parte fundamental del desafío consiste en garantizar que los países en desarrollo puedan acceder a las infraestructuras básicas que necesitan para generar crecimiento, empleo y oportunidades.
Straub ha destacado que las carencias actuales siguen siendo enormes:
- 685 millones de personas en el mundo, la mayoría de ellas en África subsahariana, todavía no tienen acceso a la electricidad.
- millones de personas viven a más de dos kilómetros de una carretera transitable durante todo el año.
- Solo alrededor de la mitad de la población urbana mundial tiene un acceso adecuado al transporte público.
- 2.100 millones de personas carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura y 3.400 millones no disponen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura.
- Además, 2.600 millones de personas todavía no utilizan Internet.
Estas cifras muestran que el debate sobre las infraestructuras del futuro debe abordar simultáneamente la transformación tecnológica de los sistemas más avanzados y la necesidad de extender el acceso a infraestructuras básicas a quienes todavía carecen de ellas.
“Las infraestructuras son una condición esencial para el desarrollo. Allí donde no existen carreteras fiables, electricidad, agua segura, saneamiento, transporte público o conectividad digital, se limitan también las oportunidades de las personas y de las empresas”, ha señalado Stéphane Straub.
En este sentido, el economista jefe de Infraestructuras del Grupo Banco Mundial ha destacado la importancia de iniciativas internacionales orientadas a cerrar estas brechas, entre ellas Mission 300, que busca ampliar el acceso a la electricidad en África, y Water Forward, centrada en impulsar soluciones para mejorar la seguridad hídrica.
Straub ha señalado asimismo que el conocimiento y la evidencia deben ocupar un papel central en las decisiones de inversión en infraestructuras, y ha avanzado que el Grupo Banco Mundial contribuirá al WIF como socio de conocimiento, aportando su experiencia global, investigación y conocimiento acumulado a partir de su trabajo con países de todo el mundo.
Entre los materiales recientes del Grupo Banco Mundial que contribuirán a alimentar este debate se encuentra el informe Infrastructure Foundations (https://www.worldbank.org/en/topic/infrastructure/publication/infrastructure-foundations-from-current-assets-to-future-growth ), que analiza el papel de las infraestructuras como base para el desarrollo económico y social.
La inteligencia artificial también es una revolución de infraestructuras
La intervención de Ali Jadbabaie ha puesto el foco en una de las transformaciones más profundas: el impacto de la inteligencia artificial sobre los sistemas físicos que sustentan la economía digital. “La revolución de la inteligencia artificial es también una revolución de infraestructuras”, ha afirmado el director del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental del MIT.
La expansión de la IA está aumentando la demanda de centros de datos, electricidad, refrigeración, agua y conectividad, haciendo cada vez más estrecha la relación entre las infraestructuras digitales y las energéticas. Jadbabaie ha advertido de que el desafío ya no es exclusivamente técnico y requiere una colaboración mucho más estrecha entre ingenieros, científicos de datos, expertos en inteligencia artificial, especialistas en energía, investigadores, empresas, gobiernos e inversores. “Tenemos que aprender a diseñar infraestructuras capaces de evolucionar”, ha defendido.
Esta necesidad resulta especialmente relevante por la diferente velocidad a la que evolucionan las infraestructuras físicas y las tecnologías digitales. Muchas infraestructuras físicas tienen vidas útiles de entre 30 y 100 años, mientras que las tecnologías digitales evolucionan en ciclos mucho más cortos.
Esto obliga a diseñar sistemas capaces de incorporar innovación, nuevos datos y nuevas capacidades durante toda su vida útil.
La urbanización multiplicará la presión sobre las infraestructuras
José Miguel Atienza ha destacado asimismo la dimensión urbana del desafío. En 2024, alrededor del 57 % de la población mundial —más de 4.700 millones de personas— ya vivía en ciudades. Naciones Unidas prevé que esta proporción alcance aproximadamente el 68 % en 2050, lo que significa que cerca de 6.700 millones de personas vivirán entonces en entornos urbanos.
Esto supone que durante las próximas décadas será necesario ampliar y transformar infraestructuras de movilidad, energía, agua, saneamiento, vivienda, conectividad y servicios urbanos para responder a una población urbana creciente. “Nunca antes tantas personas habían necesitado simultáneamente una transformación tan profunda de los sistemas que sostienen la vida urbana”, ha señalado Atienza.
Para el director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM, la planificación debe incorporar desde el principio criterios de resiliencia, sostenibilidad, adaptación tecnológica y capacidad de evolución.
La resiliencia, ha explicado, no debe limitarse a la respuesta ante catástrofes naturales, sino incluir la capacidad de las infraestructuras para mantener los servicios esenciales frente a fenómenos climáticos extremos, ciberataques, interrupciones de las cadenas de suministro o perturbaciones geopolíticas.
Decisiones que condicionarán generaciones
Otra de las características que diferencia a las infraestructuras de otros activos económicos es su extraordinaria duración.
Muchas infraestructuras tienen una vida útil de entre 30 y 100 años, por lo que las decisiones adoptadas actualmente pueden condicionar durante generaciones la competitividad, la seguridad y la calidad de vida de las sociedades.
Por ello, Atienza ha defendido que la pregunta ya no puede ser únicamente cuánto hay que invertir. “Tenemos que preguntarnos qué infraestructuras necesitaremos dentro de 30, 50 o incluso 70 años”, ha señalado.
Esta perspectiva obliga a ampliar también el concepto de valor de las infraestructuras. Una línea ferroviaria, una red eléctrica o una infraestructura digital no generan únicamente un retorno financiero directo, sino que pueden modificar la productividad, la movilidad, la cohesión territorial, la capacidad de innovación y la seguridad estratégica de un país.
Un reto que exige movilizar capital, conocimiento y talento
Para Stéphane Straub, la magnitud de las necesidades de inversión hace imprescindible combinar recursos públicos y privados y desarrollar nuevos mecanismos de financiación.
El reto exige movilizar capital privado, impulsar la colaboración público-privada, fortalecer la capacidad de las instituciones financieras y multilaterales y generar marcos regulatorios estables que proporcionen seguridad a los inversores.
Pero junto al capital financiero existe otro recurso estratégico: el talento. Las infraestructuras del futuro serán cada vez más complejas y exigirán profesionales capaces de comprender simultáneamente ingeniería, tecnología, economía, financiación, sostenibilidad y gestión del riesgo. “El capital humano será tan estratégico como el capital financiero”, ha destacado Straub.
Un foro para conectar conocimiento, inversión, tecnología y políticas públicas
El World Infrastructure Forum nace precisamente para crear un espacio internacional en el que estas diferentes comunidades puedan trabajar conjuntamente. “No queremos crear simplemente otra conferencia internacional. El WIF aspira a convertirse en una plataforma internacional permanente de pensamiento estratégico, cooperación y generación de conocimiento aplicada a las infraestructuras del siglo XXI”, ha explicado Carmen Marín.
La iniciativa está impulsada conjuntamente por el MIT, la UPM, el Grupo Banco Mundial y The University of Texas at Austin, y tiene una vocación internacional, interdisciplinar, independiente y de largo plazo.
Su objetivo es conectar a gobiernos, empresas, instituciones financieras, organismos multilaterales, universidades, centros tecnológicos e inversores para compartir conocimiento, anticipar tendencias, identificar riesgos y oportunidades y contribuir a mejorar las decisiones sobre las infraestructuras.
“Las infraestructuras del siglo XXI no necesitan solamente más inversión ni mejores tecnologías. Necesitan, sobre todo, mejores decisiones”, ha afirmado Marín.
Madrid acogerá el primer World Infrastructure Forum Summit
La presentación ha servido también para avanzar los principales contenidos de la primera edición del World Infrastructure Forum Summit, que tendrá lugar en Madrid los días 28 y 29 de octubre de 2026.
El encuentro reunirá a líderes internacionales de gobiernos, empresas, instituciones financieras, organismos multilaterales, universidades y centros de investigación para analizar las principales fuerzas que están transformando las infraestructuras.
El programa abordará cuestiones como:
- Energía y transición energética.
- Inteligencia artificial y transformación digital.
- Financiación e inversión en infraestructuras.
- Movilidad y transformación urbana.
- Resiliencia y adaptación al cambio climático.
- Seguridad y protección de infraestructuras críticas.
- Gobernanza, talento y desarrollo de capacidades.
El Summit combinará sesiones plenarias, diálogos ejecutivos, mesas de debate y grupos de trabajo especializados, con el objetivo de pasar del análisis a la identificación de prioridades y soluciones.
El encuentro aspira a convertirse en el primer gran punto de encuentro de esta nueva comunidad internacional y en el inicio de una agenda permanente sobre las infraestructuras que determinarán la economía y las sociedades de las próximas décadas.
Un nuevo espacio para anticipar el futuro
Los impulsores del World Infrastructure Forum consideran que la magnitud y complejidad de los retos actuales hacen necesario un nuevo modelo de colaboración internacional.
La combinación de inteligencia artificial, transición energética, digitalización, urbanización, cambio climático y nuevas dinámicas geopolíticas está modificando simultáneamente las necesidades de infraestructura y la forma de financiarlas, diseñarlas y gestionarlas.
“Las infraestructuras no son solamente una respuesta a las necesidades del presente. Son la inversión con la que cada generación construye su futuro”, ha concluido Carmen Marín.
El World Infrastructure Forum Summit se celebrará en Madrid los días 28 y 29 de octubre, con la vocación de abrir una conversación internacional y permanente sobre cómo construir unas infraestructuras más competitivas, sostenibles, resilientes, seguras y preparadas para el futuro.